jueves, 24 de septiembre de 2020
Melómano
Hay un melómano maldito que, con precisión quirúrgica, desmenuza, cada nota, cada verso, cada párrafo y cada línea que aparece en mi cabeza de vez en cuando. Su tarea fundamental es la de no publicar a menos que sea del total agrado de quien escribe. Muchos errores han sido corregidos y muchas palabras han vuelto a tallarse para no ver la luz al final del túnel. Los acordes que predican un cambio en la manera de componer una nueva canción se vuelven, una vez más, silencio.
Aquél melómano que tiene por manos dos afilados bisturís, corta y pega, arriba y abajo, devuelve a quien le pertenece el trabajo. En la mesa de operaciones se encuentran las enfermeras (la duda y la inseguridad) limpiando todo para que quede reluciente, como si nada nunca hubiera estado encima de ella. Se miran y sonríen por el buen trabajo. Nunca se despiden, nunca descansan, trabajan siempre horas extras. Hasta cuando no las llaman. Una dedicación bárbara.
Pero el pensamiento constante no me deja en paz. El cerebro no deja de respirar y me levanta a altas horas de la noche. O madrugada. Afina puntería hacia una nueva idea que muchas veces termina siendo un reciclado de algo que ya pasó, ya se dijo o ya se escribió. Trae consigo la premisa de hacerla actual, de perpetrarse en la psiquis del lector o el crítico por un ominoso y momentáneo segundo para luego dormir el sueño de los justos.
No logro vencer la barrera de la confusión y el miedo que generan las miradas que siguen caminando sin detenerse a leer el contenido de mis letreros de calle. ¿Estará todo tan mal escrito? Luego de leerlo y re leerlo me respondo solo que sí y borro a toda prisa cualquier idea que se manifiesta en el blanco lienzo. Para qué retenerla si no cambia vidas para bien…
Pero me doy cuenta de que la pluma no se agota. No necesita tinta, siempre está cargada. Tal vez moviendo las palabras de orden, calculando la frase de manera aleatoria descubra el sentido que le quiero dar. Vuelvo a escribir. Al frente, en la otra esquina, veo al doctor con los bisturís afilados y listos. Y, aunque una vez más, opere y salga victorioso al lado de sus enfermeras, algún día la mano le empezará a temblar. Y las enfermeras dejarán de reír. Y, atónito y atontado, me mirará directamente a los ojos.
“Jaque Mate” – le diré con orgullo.
domingo, 31 de mayo de 2020
Una antigua rola...
Cómo no agarrar las viejas hachas y probar que tan bien suenan con latencia y distancia? Nos mandamos nomás para ver qué tal. y no estuvo tan mal para ser la primera vez. Sin equipos profesionales, sin estudio, sin micrófonos, sin batería y con los celulares. La experiencia fue entretenida sin complicarnos tanto la vida y grabando cuando podíamos a la hora que fuese necesario. Tal vez el video sea un gusto adquirido pero lo demás estuvo a la altura de los teléfonos de quinta que tenemos los integrantes de esta pequeña banda de covers en inglés. No dejo link, ni un "dale click al video" porque me parece nefasto estar pidiendo limosna por algo que crearon otros y nosotros estamos repitiendo. Pero te dejo la imagen por si en algún momento de tus horas diarias de Facebook te gana la curiosidad y te tomas esos 7 segundos que te quita teclear el nombre de la banda y buscar el tema. Total, tiempo hay un poco más en estos días, no?
Y, abre despacio una cerveza si llegaste hasta aquí. La gente ya no lee nada, oígame. pero si las letras son tan bonitas...no lo entiendo!
Bueno, así como vine, me voy.
Y gracias porque esta noche es una buena noche para cantar y ser escuchado por algunos soñadores como el que escribe. A veces olvido lo bonito que se siente sonreír cuando hiciste algo que te alegra el día. Vamos por más.
Chau.
martes, 5 de mayo de 2020
Atchoo, la balsa..!
A él le contaron que era un lugar
mejor para irse a vivir. Que la gente hable, no importa, total si siempre el
mundo habla mal de todo el mundo porque para eso hemos sido hechos. Le dijeron
que prepare sus maletas porque el cambio cultural iba a ser chocante pero nos vamos pa arriba mano. Ya no había
mucho que hacer: Con una fuerte gripe, Julio se tomó un último ron con sus
hermanos Sixtilio y Josué y se fue a dormir esa noche temprano porque había que
levantarse de madrugada y sin hacer mucha bulla. Tenía el sabor de un buen
habano en la mente cuando se perdió en los brazos de Morfeo.
“Allá está la solución. A tan
solo pocos kilómetros. Ya ves que todos se fueron y tú te quisiste quedar
aduciendo que aquí la tierra es buena casi todo el año para la cosecha. Pero ya
ves que no es así. Aquí lo bueno se lo roban, lo medio es mal pagado y lo malo
nos lo comemos nosotros. Así no se puede vivir. Mira, un mesesito allá y ya le
estás enviando plata a la Carmen que, oye, te va a extrañar, pero tu mira pal
frente que sudando lo mismo que sudas a diario aquí, vas a poder cobrar más
pesos allá. Y, de paso, disfrutas un poco de lo bueno que viene con esa vida
que todos hemos querido y que pocos han tenido.”
“¿Qué hace un poco de agua a la
altura de las rodillas a la hora de correr hasta la balsa? Te mojas y un poco y
aguantas el frío unas horas. Luego…el paraíso. ¿Quieres ser escritor? Allá te
publican. ¿quieres cocinar para todo el mundo? Allá te entrevistan y sales en
la tele y la gente va a tu puesto de panes con manteca. Sales de acá y todo
viene allá. Eso sí, con lo primero que ganes te arreglas la dentadura que la
tienes muy amarilla. Luego sonríe y me envías postales de Miami, no te vayas a olvidar de mí, ok?”
Un terrible humor emanaba de su
cuerpo, del cuarto que habitaba. Con él, el sonido triste de un goteo que lo
hacía dormir todas las noches. Ésta, particularmente, era la más difícil de
todas. Pero estaba corriendo, pasando por todos los lugares que su mente se
había preparado a nunca más olvidar. Incluyendo la sonrisa de la Carmen. Los ronquidos
del viejo Paco al final de la quinta. Las 3 rosas que eran lo único bonito que
adornaba el espacio compartido con tantas otras familias. El perro guardián de
la puerta. Tantas, tantas cosas. Nada importaba ya, estaba dormido. Listo para
ese viaje que no pudo nunca hacer porque a la hora de despertarse y salir muy
callado hacia el medio de transporte que lo llevaría a un mejor lugar para
vivir su vida se encontró con una gripe tan fuerte que lo pararon a medio camino
indicándole que saldría luego, otro día, porque esa gripe iba a delatar a los
cuidadores del puerto.
Así que Julio se quedó 5 calles
atrás, viendo como la gente se escabullía rumbo a la balsa, en silencio.
Nunca más tuvo la oportunidad de
salir de la isla. Aunque siempre recibió postales de la familia que se fue,
fumó buenos habanos y se quedó un tiempo más con Carmencita (antes de que ella
decidiera irse unos meses más tarde por el mismo medio). Mira tú lo que
ocasiona una gripe mal curada.
domingo, 3 de mayo de 2020
Preámbulo
Preámbulo:
Ah.
Long
time no see.
Te estabas convirtiendo en uno de esos que ante un tiempo de sequía deja
de cosechar para siempre. Pero yo estaba siempre tocando por la puerta trasera.
Eras tú el que no quería abrirme. No te culpo. Bien no nos ha ido siempre ¿no?
Es más culpa mía que tuya ¿sí? Por ahí va la explicación ¿eh?
La verdad es que te he estado
observando, sigilosamente. Y te has metido entre cuentos y revistas; apagaste
de lleno el televisor y limpiaste la vieja máquina de escribir. Tomaste un vino (tú que no tomas) y
disfrutaste de la familia mientras mirabas de reojo el piano, la guitarra, el
bajo, las viejas computadoras. Y pagaste a tiempo el internet. Mira tú. ¿Será
que tienes ganas de empezar algo nuevamente? No soy yo la que dirá que no,
sabes que siempre estoy lista. Pero el traje completo sólo te lo puedes poner
tú.
¿Ves? Tan mal tampoco te queda el
traje. Y lo siento en el aire, no a todo
esplendor todavía porque tienes que tomar un poco más de vino mezclado con la
confianza que te caracteriza cuando tus sentidos están enfocados en algo que te
apasiona. Eso, viene con el tiempo. No toma mucho, no. Esbozas esa pequeña
sonrisa de lado que te hace cómplice de alguna aventura que tramas en silencio
y en secreto. Ah, sí. Allí está. Empieza a tomar forma. Qué bueno.
Has aprendido que las condiciones
necesarias no siempre están a la mano aunque tienes más de lo que necesitas en
ciertos casos. Y lo valoras. Eso es una gran fuente de inspiración que no
siempre se manifiesta aunque el motor está encendido. Pero tienes que arrancar,
darle uso, si no la batería termina por bajarse por nada. Así que ordena tus
ideas, los diálogos, los personajes, las experiencias y tírate un chapuzón
pronto. Es necesario para ti. Ya no reniegues. Volver a respirar aire fresco (ése
que te hace sonreír pese a todo) hace que des un primer paso. Trata que no sea
en falso.
Habla con la noche de la noche. Siéntate
a conversar un rato con alguna guitarra, ellas siempre te escuchan. Sintoniza el
sentimiento con el pensamiento. Y escribe. Escribe, que este papel no se va a
acabar. Lo único que se acaba es el tiempo. Pero también te acompaña, sobre
todo en el silencio de tus días ¿o no? Calcula la palabra perfecta en la
oración correcta para que el impacto sea mayor y que este pequeño preámbulo sirva
del gran impulso que haga correr vida entre tanta fantasía. Pinta de colores
aquellos números, notas, hojas y no te distraigas tanto con cosas que te gustan
pero que no hacen de tí alguien que necesita expresarse. Crea, construye,
descubre, practica, respira y sonríe de vez en cuando por dentro. Yo estoy
aquí, siempre, a tu lado, mirando que haces y acompañándote. Nunca me fui, me
dejaste ir por mucho tiempo pero, bueno, otra vez juntos ¿no? Por enésima vez
¿si? Anda sírvete un café que yo te espero para ver qué podemos hacer ¿eh?
martes, 29 de octubre de 2019
Feliz cumpleaños.
Sólo salí por la ventana para
poder arreglar el problema de Apokolips con Darkseid y, en la lucha, pasamos
los dos por un agujero negro. Logré mandarlo de un solo puñete a otra Galaxia
en donde permanecerá por mucho tiempo…me dí la vuelta para regresar a casa y me
encuentro con…esto.
Han pasado 32 años.
32 años.
Y sólo fue un pequeño agujero
negro pero ése es el comportamiento de la línea temporal. Aún indescifrable
para la especie humana por muchos, muchos siglos más…
….
Regresé tan pronto pude, entré al
cuarto buscándote y…espera…un niño?! Un
chequeo rápido de signos vitales y adn me lo confirma…es tu hijo! Es hermoso.
Veo su nombre colgado en la puerta.
Un lindo nombre. (Aunque pudo ser
“Clark”…)
Luego entré al cuarto de al lado.
Ah. Te encontré.
Estás dormido; mejor así, no
sabría que decirte ahora que eres aún mayor que yo. Por Rao, te ves realmente
diferente. Espero que eso sea algo bueno, sé que sí. Veo que sigues con el problema del asma y,
aunque tu pecho silba, puedo ver que desarrollaste y ya pasó lo peor. El
salbutamol en tu mano izquierda lo confirma. Te da una suerte de seguridad
tener una droga tan potente cerca. Demonios, debí llegar antes. Recuerdas el
ataque de asma que tuviste la semana pasada…? Oh. La semana pasada…vaya. Quiero
decir hace 32 años ahora.
Te llevaron a la clínica de
emergencia, no podías respirar. Aún así te las arreglaste para poder meterme en
la sala y cuando te nebulizaron y tus pulmones volvieron a abrirse lo primero
que pediste fue que me lavaran la capa, que estaba muy cochina por haberme
metido en un bolsillo (junto a algunos chocolates y caramelos que originaron el
cierre de pecho por varios minutos). La cara de la enfermera cuando jabonaba la
tela y le gritaste “Cuidado con la “S”! Esa tela es alienígena, no se puede
reemplazar!” Insuperable, ja!
….Siento tus pulsaciones subidas
en el ritmo cardíaco. Te has ido a dormir con el corazón pesado y triste. Qué
pasa, viejo amigo? Tus signos vitales están bien pero debes chequearte las
rodillas pronto. Has sufrido un trauma severo hace poco, los ligamentos están
hinchados aunque sólo un poco. Puedo ver que sigues odiando el ejercicio por la
curvatura de tu espalda y tu laxo desarrollo corporal. No te dijo el doctor que
hagas ejercicio? Qué pasó? Hay un ligero olor a cigarro que viene de afuera.
No. No eres tú quien fuma, eso te mataría. Tampoco tomas pero veo que generas
varios cálculos renales. Bájale al chocolate muchacho. Te irá bien.
Estoy paseando por la casa y está
igual aunque, claro, el estilo es muy diferente. Bonitos muebles. Y muy buenos
libros, debes seguir leyendo bastante. Clásicos. Y tienes la colección completa
de mis aventuras. Qué bueno. No me olvidaste.
No recordaba que tuvieras tantos
discos de los Beatles pero sí recuerdo que me hacías bailar cada una de las
canciones hasta que se gastaron mis articulaciones y me congelabas cada tres días
en agua para que se pusieran más firmes nuevamente por un período de tiempo….
Volé arriba y encontré un cuarto lleno de juguetes y cómics. Wow. No he visto
diploma alguno aunque, era de esperarse, ése espíritu rebelde que tenías desde
chico se decidió, debo asumir, por alguna carrera que nada tiene que ver con
las matemáticas…o sí? Mmmm….veo que te
inclinaste por coleccionar artículos de un gran compañero de aventuras. Bruce
está en todas las paredes. Debo decir que has elegido bien. A nadie le
confiaría más el único pedazo de kryptonita que existe en la tierra si no es a
él. Y tal vez al arácnido superhéroe que decora la pared del frente. Todo está
inmaculado, perfecto. Siempre supiste cuidar y valorar lo que te dieron tus
papás con tanto esfuerzo. Cómo están ellos y tus hermanos? Algo me dice que
todos muy bien. Las fotografías de tu billetera son recientes y están nuevas.
Han envejecido un poco.
Espero seas feliz. Veo que tienes
una mujer preciosa. Y un hijo!.... por Rao, aún no lo creo. Tienes una familia
propia…no hay mayor felicidad que ésa.
Feliz cumpleaños, viejo amigo. Dejo
colgado fuera del cuarto de tu hijo un pequeño regalo. Tal vez eso le haga
creer tanto en mí como tú lo hiciste hace tan sólo 32 años. Debo irme. Pero
siempre estoy contigo. Descansa, mañana es un perfecto día para vivir. Y el
siguiente. Y el siguiente.
Nos vemos pronto, nos vemos
siempre.
¡A luchar por la justicia!
sábado, 22 de diciembre de 2018
Hoy y ahora.
No recuerdo bien la fecha, pero sí
el sentimiento. A todas luces y ante todos, mi inseguridad afloraba una vez
más. Que no había hecho esto, que no había terminado aquello. Una pequeña y
delicada manito se aferraba a la mía.
Cuando se malogró la lavadora, pasaron semanas sin poder lavar; cuando arreglamos la lavadora nos faltó el detergente. Cuando tuvimos el detergente, se me olvidó pagar la luz. Cuando pagué la luz y conectamos todo de nuevo, la electricidad vino tan fuerte que malogró nuevamente la lavadora. Una pequeña, pequeñísima mano se aferraba fuerte a la mía.
El día que me dí cuenta que dormía sin alguien al lado me sentí muy solo y bajé al comedor a comer algún recalentado. Subí y prendí el televisor para que me haga compañía (aunque sin volumen) y ví mi reflejo azul en la pantalla en contraste con la noche y un pequeño atisbo de asma. Eran las 3 de la mañana. Y no tenía mi inhalador. Me quedé despierto respirando despacio hasta que no pude contener más el dolor de pecho y salí a las 6am. a buscar una farmacia de turno. Otra vez, sentí a esa pequeña mano agarrándome fuerte los dedos de la mano.
Alguna vez me quejé de lo poco que ganaba tocando de un lado a otro o en un estudio; no podía arreglar la dirección del carro, que se había arruinado. Tuve que empezar a ir en bus nuevamente con la falsa esperanza de poder ver a algún conocido de un ex trabajo o universidad y pedirle que me lleve un poco más cerca a mi destino pero, ...qué digo? Si conociéndome lo poco que me conozco estoy seguro que hubiera bajado un poco más esa gorra percudida para que no me reconocieran y tratar de pasar desapercibido. Hubiera dado la media vuelta y caminar nomás, total, es bueno para la salud aunque el asma diga lo contrario después de unas cuadras...luego, un leve movimiento en una pequeña manito delicada me vuelve a hacer sentir el hoy, el ahora. ¿Y qué fue de esa vez en la que no defendí a mis hermanos por cobardía, acusándolos de algo que no habían hecho para yo poder salir libre del pecado? ¿Cómo me veían ellos ahora, tras el pasar de los años, con heridas que no cerraron por cosas que dije y nunca quise decir? ¿Cómo disculparme tras tantas malas decisiones y profesarles el amor que siempre han merecido con nada más que palabras? ¿Cómo no abrazarlos hoy sin un sentimiento de culpa reprimida por haberles fallado siempre? ¿Cómo decirles que los amo con toda el alma? Una pequeña mano se aferra a la mía.
Y cómo olvidar la preocupación de mis padres al no querer hacer nada establecido porque mi corazón palpita aún ahora en sostenidos y bemoles que no puedo explicar? ¿Cómo compensar el esfuerzo, el trabajo, la dedicación y la fortuna que se gastaron en mí para no ver ningún fruto? (Ningún frut....ningú.....) de repente, la manito otra vez.
Miro hacia abajo y él está allí, mirándome y, sin proferir palabra alguna, sonríe. Y yo me agacho y lo miro directamente a los ojos. Sonrío.
Sí.
Esta vez, haré todo bien.
Cuando se malogró la lavadora, pasaron semanas sin poder lavar; cuando arreglamos la lavadora nos faltó el detergente. Cuando tuvimos el detergente, se me olvidó pagar la luz. Cuando pagué la luz y conectamos todo de nuevo, la electricidad vino tan fuerte que malogró nuevamente la lavadora. Una pequeña, pequeñísima mano se aferraba fuerte a la mía.
El día que me dí cuenta que dormía sin alguien al lado me sentí muy solo y bajé al comedor a comer algún recalentado. Subí y prendí el televisor para que me haga compañía (aunque sin volumen) y ví mi reflejo azul en la pantalla en contraste con la noche y un pequeño atisbo de asma. Eran las 3 de la mañana. Y no tenía mi inhalador. Me quedé despierto respirando despacio hasta que no pude contener más el dolor de pecho y salí a las 6am. a buscar una farmacia de turno. Otra vez, sentí a esa pequeña mano agarrándome fuerte los dedos de la mano.
Alguna vez me quejé de lo poco que ganaba tocando de un lado a otro o en un estudio; no podía arreglar la dirección del carro, que se había arruinado. Tuve que empezar a ir en bus nuevamente con la falsa esperanza de poder ver a algún conocido de un ex trabajo o universidad y pedirle que me lleve un poco más cerca a mi destino pero, ...qué digo? Si conociéndome lo poco que me conozco estoy seguro que hubiera bajado un poco más esa gorra percudida para que no me reconocieran y tratar de pasar desapercibido. Hubiera dado la media vuelta y caminar nomás, total, es bueno para la salud aunque el asma diga lo contrario después de unas cuadras...luego, un leve movimiento en una pequeña manito delicada me vuelve a hacer sentir el hoy, el ahora. ¿Y qué fue de esa vez en la que no defendí a mis hermanos por cobardía, acusándolos de algo que no habían hecho para yo poder salir libre del pecado? ¿Cómo me veían ellos ahora, tras el pasar de los años, con heridas que no cerraron por cosas que dije y nunca quise decir? ¿Cómo disculparme tras tantas malas decisiones y profesarles el amor que siempre han merecido con nada más que palabras? ¿Cómo no abrazarlos hoy sin un sentimiento de culpa reprimida por haberles fallado siempre? ¿Cómo decirles que los amo con toda el alma? Una pequeña mano se aferra a la mía.
Y cómo olvidar la preocupación de mis padres al no querer hacer nada establecido porque mi corazón palpita aún ahora en sostenidos y bemoles que no puedo explicar? ¿Cómo compensar el esfuerzo, el trabajo, la dedicación y la fortuna que se gastaron en mí para no ver ningún fruto? (Ningún frut....ningú.....) de repente, la manito otra vez.
Miro hacia abajo y él está allí, mirándome y, sin proferir palabra alguna, sonríe. Y yo me agacho y lo miro directamente a los ojos. Sonrío.
Sí.
Esta vez, haré todo bien.
jueves, 4 de octubre de 2018
Ding Dong!
Cuando nos enteramos que la tía
Virginia planeaba venir a visitarnos en fecha próxima nos miramos asustados:
otra vez a tener que arreglar la casa un poco más de lo que generalmente la
estaba, un trapo más, una barrida más, agua siempre caliente, empleada las 24
horas del día, nada de salir en las noches porque eso no hace la gente decente
que tiene hijos pequeños y un largo etcétera. Yo teniéndole que explicar a mi
esposa que era sólo un tiempo y ella replicando que la última vez se quedó más
de lo debido, casi 8 días, mira que te encargas tú de todo que yo prefiero no
verla…uf. Entonces inhalé despacio, recordé los 15 libros que había leído de
Deepak Chopra, me fui a mi cuarto a prender 7 velas antes que ella llegase
porque no le gusta el olor a incienso….
“El incienso es obra del diablo”
la escucho decir en mi memoria antes de yo llegar a mi casa y darme cuenta de
que había botado toda mi colección de fragancias y jabones traídas de algunos
viajes y antes de preguntarle nada ella, muy escueta me había dicho “esas
fragancias son del diablo”… Y ahora cómo le explico a mi mujer que había botado
también SUS perfumes? Se me ocurrió meterme inmediatamente a Amazon y pagar
2639 dólares por unos frascos que costaban 80 dólares para que lleguen en 2
minutos a la casa, estar atento al timbre de la puerta, desempacarlos rápidamente
y botar las cajas de amazon a la basura, tratar de recordar cúanto quedaba de
perfume en cada frasco, botar el excedente en otro recipiente y lanzarlo lo más
lejos posible de la casa…todo esto mientras la tía Virginia me miraba y me
decía: “Hueles mal. He traído unos jabones benditos por el clero Italiano.
Anda. Báñate con estos y sírveme un café”. Y eso solo había sido el primer día
que había llegado.
Ah, la familia. Cómo no hacerle
café?.
Solamente dos días nos separaban
entre la tranquilidad mental de nuestro crecimiento como familia y el arribo de
todo un personaje familiar. Siempre llegaba cargada de maletas en donde la
mirada de los chicos era de una felicidad total, al verlas cargadas y pesadas,
rebosando de cajas que mis hijos pensaban eran para ellos. Al abrirlas y ver
que eran las cajas de unos zapatos comprados en 1971 en Gamarra (“Cuando
Gamarra ERA Gamarra”– decía ella) (¿Cúando Gamarra FUE Gamarra?!? – pensaba yo)
y periódicos amarillos que envolvían jabones abiertos a medio usar y botellas
de gaseosa Lulú que había tapado con chapas Lulú (¿cómo demonios había logrado
tal hazaña?) y que mostraban un rótulo escrito a mano que esgrimía claramente y
en letra imprenta Champú (o sea que la printer que le regalamos en Navidad,
pensamos, seguía en su caja original y seguramente sólo la había sacado del
envoltorio de Navidad para ser re utilizado el próximo 25 de diciembre porque
en ésta época, cómo no, el reciclaje está “in”, los chicos se miraban el uno al
otro y nos miraban a nosotros como diciendo que eso no era lo que esperaban de
la tía y se iban despacito a jugar a su cuarto. Resignación muchachos; la tía
Virginia había llegado para quedarse un par de días. Que resultaban ser ocho. O
quince. Mi mujer sólo sonreía mientras me miraba y la miraba a ella despacio y
siempre me pareció una característica admirable el cómo sabía sonreír mientras
se le escapaban varias lágrimas por la mejilla. Y aquella era solo una de las reacciones
que veía en Bárbara cada vez que venía la tía Virginia a visitarnos. Los
siguientes días podías ver una coloración roja en todo el cuerpo de mi mujer y
unos ojos que me miraban toda la noche así esté durmiendo y me despertaban con
un miedo indescriptible. Durante toda la estadía de este peculiar familiar,
comíamos con platos y cuchillos descartables.
Nunca, en todos mis años viviendo
aquí, le había tenido tanto miedo al timbre de la casa.
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