martes, 7 de abril de 2026

La Baticueva o el rincón de lectura.

 
Se me ha dado por empezar a escribir un poco de nuevo. Tengo una pequeña comicteca que se ha ido llenando, a través de los años, de varios superhéroes conocidos y otros no tan comunes. Además de libros que relatan la historia de los creadores de estos personajes y un puñado de cosas de cultura pop. En algún momento esto causó un furor tremendo con películas y soundtracks y artículos como juguetes. Pero no he coleccionado nunca nada por el hype si no porque realmente me entretenía leer al Super Ratón y a la Pantera Rosa de muchacho y creo que la afición a las historias de colores quedó en mí por más tiempo del que debería según cánones sociales. 

Cánones sociales? Justamente la idea de leer sobre tipos en mallas que desafiaban la ley de la gravedad era que te escapabas un poco del aburrimiento o tedio diario. Y, al no ser aficionado a ningún tipo de deportes, pues vaya que la lectura me atrapó. Y de los cómics a los libros habrían algunos pasos que llegarían de manera natural pero, en un principio fueron los cómics los que llamaron mi atención. 

En la familia han habido algunos lectores que se nutrían de palabras desde el desayuno hasta altas horas de la noche; cuando fui adolescente descubrí que mi abuelo tenía un cuarto lleno de cómics franceses, españoles y argentinos; de casualidad había uno, sólo uno, de Batman. Ése fue el que me gustó; al personaje ya lo conocía relativamente bien porque coleccionaba los comics de Novaro, que en Perú eran conocidos como "chistes". Los fines de semana mi papá nos daba una pequeña propina que yo gastaba en cómics. Mientras mis amigos y familiares usaban esas propinas para cualquier otra cosa como un chocolate. No, nada que ver! Además, yo era asmático, así que desde chico pasé mucho tiempo en la cama en una habitación sin televisión pero, adivinen que nunca faltaba...exactamente, lectura. Es por eso que la tele nunca ha sido mi mejor aliada. Prefiero un buen libro (no tengo nada en contra de la tele pero cuando me dicen que una serie dura 100 horas no hay forma de verla). Invierto ese tiempo descubriendo alguna lectura amena.

Pensé que nunca terminaría de leer todo lo que he comprado a través de los años pero la verdad es que más de 70% ya pasó por mis manos y dejaron un rato de dormir el sueño de los justos. No todo es bueno, que va, y el cómic independiente ha tomado un mayor peso en la comicteca (qué tanto puedes escribir sobre Superman o Batman verdad?) y ahora estoy en pleno redescubrimiento de varias etapas que me he saltado y disfruto de pensar que, antes de ir a dormir, en la cómoda me espera algún comic o libro que espero sea bueno. Mis escritores favoritos en este formato ya se han ido (Lee, Finger) y los que quedan están aún en el medio pero no los tengo bajo el radar hace bastante tiempo. Moore, Waid, Johns y Snyder deben seguir haciendo de las suyas y me da un poco de curiosidad saber si siguen teniendo esa pluma tan entretenida.


Un pequeño sitio es lo que cada fanático debe tener para poder disfrutar de sus autores y dibujantes favoritos: yo construí el mío con viejas maderas de muebles que no se usaban, repisas que iban a ser botadas a la basura (porque cada sol ahorrado en estantes es sol invertido en cómics) y un cuarto de triplay. Nada del otro mundo, pero el contenido es justamente el que te lleva a un mundo de imaginación que me da paz y un poco de alegría. La idea era no llegar a estar muy viejo par poder disfrutarlos, si no tratar de estar con los cinco sentidos en pleno funcionamiento (y un cuerpo acorde a las exigencias del hobby) para poder cargar y colocar los grandes tomos nuevamente en su sitio. Por el momento, todo bien. Así que, en esta habitación que ha sufrido varios cambios desde que se hizo hace ya varios años estoy empezando a pasar una que otra noche. Y ahora escribo entre tantos tomos que uno se siente hasta escritor, vaya que sí.

Así que este es mi rincón de cultura pop. Un lugar en donde me puedo sentar a pensar y observar, a veces sin agarrar un solo cómic. Un lugar que siempre soñé tener, desde niño. Aunque la emoción al leer algo bueno ha ido bajando con el tiempo y la lectura, sigue siendo un pequeño rincon en el mundo en donde le puedo dar rienda suelta a algunas ideas e inclusive pequeñas historias tipo Wood (pero sin Voigt porque dibujante no soy lamentablemente....eh, tal vez por eso colecciono esto porque no he podido dibujar nada bueno nunca). En fin. Espero todos ustedes, los que coleccionan algo que los hace felices, tengan un buen lugar o rincón en casa para sentirse bien. Creo que, para cierto tipo de almas, esto es necesario. Nos leemos pronto.


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