miércoles, 20 de febrero de 2013

Lunes 5 am.


5 am y la duda ataca:

Y así me desvelo. Consciente de que el tiempo pasa mientras la mayoría de personas descansan; me veo un rato en el espejo y veo que he perdido un par de kilos pero en vez de ponerme contento por eso, me imagino que necesito perder más. La panza no se quiere ir. O no la dejo ir porque hacer ejercicios no está en mi curricula diaria. Salgo un rato a admirar a las pocas personas que empiezan a transitar por la calle; abajo, la verdulera empieza a cargar la carretilla con especies frescas, el sonido de las ruedas aguantando el peso llega hasta mi piso. Los gatos se levantan y maúllan al verme. Se pegan a mis pies para recibir un poco de cariño antes de que les sirva comida. La luz no la prendo nunca porque no la necesito cuando quiero sentarme en un viejo, arañado y roto mueble a pensar.
Varias latas de galletas adornan el lugar superior de la alacena. Están todas vacías con el solo propósito de adornar una pared que hace muchos años no se pinta. Me han acusado de tenerle terror al vacío (tienen razón) y siempre trato de llenar esa pared blanca que me desafía con algún nuevo color, cuadro o repisa (llena de cosas).  Veo a la pared cambiar de color mientras el sol decide salir lento y tranquilo y empiezo a notar esas gotas de polvo secas que han corrido hasta debajo de la pared y que nunca limpio porque  llueve tanto que se van a volver a formar en un par de días.

La refrigeradora necesita espacio. O compro muchas cosas, o es demasiado pequeña. Saco algo para comer aunque no es hora y tengo ganas de agarrar un buen libro que me acompañe pero no logro leer bien todavía por la poca luz. Me pongo a ver el cielo mientras no hay frío y con tristeza me sirvo un café, esperando a que el mundo se vuelva a dormir rápidamente para que el silencio me acompañe nuevamente. En la tranquilidad del sueño ajeno hallo la paz para poder crear un poco, juntar acordes, escribir o inventar alguna historia. Historia como la que tú lees en este momento. La mejor ficción aparece en forma de nube oscura, mientras te olvidas de todo y no te preocupas tanto por lo que sucederá en algún tiempo. Aunque la personalidad no me lo permite frecuentemente, aprovecho aquellos momentos de lucidez en donde necesitas estar totalmente solo porque cualquier factor de distracción es culpable de no haber sido lo suficientemente creativo en un último intento de componer algo que valga la pena grabar posteriormente.

Los sonidos empiezan a llegar al pequeño piso; primero un poco agudos pues son pequeños pájaros los que te avisan que es hora de levantarse y empezar con la rutina diaria. Algún tímido claxon se escapa en una concurrida calle transversal y el olor a pan inflama mis pulmones.  El café, frío por el tiempo transcurrido sabe mejor al final del último sorbo, cuando la concentración de la miel es mucho mayor. Una gota cae por mi mejilla por la rapidez de tomarlo y el gato la lame del suelo mientras mira para verme como aprobando la acción.

“Pones agua a hervir?” me preguntan. De repente sonrío por instinto. Mis pensamientos sobre por qué el cerebro opera de esa manera, si todos vemos de la misma manera el color, cuantas veces habrá latido el corazón esa madrugada de momento paran. El día ha comenzado.

martes, 12 de febrero de 2013

Ficción de puño y letra.

Caminando por las calles de lima todavía se pueden encontrar maravillas. Están aquellos vendedores que tienen cosas “vintage” y que piden precios exorbitantes por basura que no tiene nada de agradable y lo único que dicen es que son artículos de colección. Están los vendedores de “chistes” que ahora llaman cómics y que antes se conseguían a 0.50 centavos y que ahora venden descaradamente por portales de internet en 10 soles la unidad. De todos ellos me alejo pero sigo caminando y de repente, algo llama fuertemente mi atención. Son fotos de familias que no tienen nada que ver con la mía, fotos realmente antiguas, de reuniones de 1930 o cuarenta, lima antigua. Cuando pregunté por el preciome dijeron que cada una valía de 2 a 3 soles. Al elegir la foto que iba a llevar a la casa para ponerla en un marco y que me preguntaran por ella para responder que no tenía la menor idea de quién sería esa persona, me topé con el Santo Grial del día.
Cartas. Escritas a mano. De quién y para quién? No lo sé. Pero eran muy antiguas. Le pregunté a la señora a cuanto vendía eso y me dijo que me podía llevar la caja en 20 soles. Sin pensarlo dos veces, le pagué y me fui volando al carro para poder guardar las cartas. En mi viaje de regreso a casa, alucinaba con descubrir quién habría escrito la carta, si habría algún remitente, si alguien estaría vivo, si pudiera mandarla la carta a un familiar…algo así como un policía de investigación pasándose noches en vela leyendo, de distinto puño y letra, lo que indicaría la carta. Serían de amor?  Recojo de paquetes? Preguntándo por la familia? Dinero que se debe? Quién sa<be! Solo me quedaba llegar a casa y descubrir cual Sherlock el destino de la misiva.
Entre las muchas cartas que obtuve, hubo una que llamó mi atención mucho más que cualquiera: transcribo aquí en caso no se pueda leer, la carta que no tenía fecha ni remitente pero que si es leída algún día por quien la escribió o alguien reconoce la letra, entonces daré mi tarea por terminada.
Y se lee así:
“Hola papá. Mi mujer me dio hoy una noticia que no esperaba. Está embarazada. No sé cómo le voy a hacer, supongo que empezaré a ahorrar para comprar libros de embarazados.
Supongo que me irá bien, pero conmigo nunca se sabe, ya vez que poco confiaste en mí cuando te dije que quería hacer otras cosas en vez de llevar la tienda. Pero bueno, de eso ya hace mucho.
La cosa es que le he comprado unas rosas rojas a ella y me olvidé que no le gustaban pero igual las recibió.
Ojalá te esté yendo bien allá por donde estás, yo aquí, ya ves, peleándola o, como dirías tú, un paria más. Todavía, cada vez que me amarro los zapatos, recuerdo tu poca paciencia y que jalabas de los pasadores muy fuerte para ver si de alguna manera drástica aprendía finalmente a amarrarlos bien. Sí aprendí. Pero no llos jalo tan fuerte papá. Ojalá estuvieses aquí para enseñarme una vez más aunque sea a mis 50 años.
Aprendí a manejar también (tarde) en carro mecánico. Estarías orgulloso ojalá. No soy muy bueno pero ahí le voy dando, llego a mi trabajo siempre aunque no tan temprano como tú. No me gusta mi empleo y, tenías razón, debí estudiar una carrera pero no quise y ahora estoy aquí.
De mis hermanos sé muy poco, casi no hablamos y el año pasado no recordé los cumpleaños de nadie. Ellos tampoco la verdad, porque cada quién con su vida sin molestar al otro porque eso nos enseñaste tú y eso fue lo que hicimos.
Te extraño mucho papá. Quisiera darte un fuerte abrazo o, mejor aún, que tú me lo des, pero ya sé que para ti esas cosas son mariconadas. Espero que mi hijo no piense así cuando lo llene de abrazos por sacar las buenas notas que yo nunca saqué.
Ojalá te des un tiempo para contestarme esta mal escrita carta. Ya sé que la gente ya no escribe a mano casi nunca pero a mí me gusta aunque mi letra sea pésima.
Tengo que mudarme pronto porque no sé hasta cuándo podamos entrar en un departamento que sólo tiene un dormitorio. Pero no te preocupes papá porque yo siempre me las he apañado solo y no creo que eso vaya a cambiar a estas alturas del partido.
Cómo está mi mamá todo bien? Dile que yo estoy muy bien y que todavía guardo algunos juguetes que me compró cuando era niño aunque ya están rotos pero igual los guardo en alguna cajita. Ojalá algún día pueda verla de nuevo y me deje abrazarla una vez más. Sé que no tiene las mínimas ganas de verme pero es mi mamá y aunque yo no sea su hijo favorito no importa, si supiese que por lo menos me quiere un poquito pero cada vez que le he escrito no he recibido respuesta alguna. Ojalá estés bien mamita; yo te quiero mucho.
Bueno papá te dejo porque sé que no lees más de 10 páginas porque es una pérdida de tiempo para ti y seguro ya empezó tu amado fútbol. Chau papá. Yo.
Cuando terminé de leer esta carta me puse a pensar si el padre la botó luego de leerla, si alguna vez le dijo a la madre lo que el hijo sentía o si alguna vez se comunicaron nuevamente. Sólo Dios sabe. Pero, en caso estés vivo y llegues a esta página me gustariá decirte que en mi encontraste a un amigo y que espero que la vida te haya dado esa oportunidad que buscaste en tu familia. Mi nombre es José Carlos y yo, sin haberte conocido, puedo asegurar que te quiero mucho.  
JC

miércoles, 30 de enero de 2013

Las tres Moiras.

Cuando llegué a esa caverna, sentí un frío en la espina dorsal como nunca antes lo había sentido. Sabía que me acercaba a ver a las tres Moiras y que no estaban muy contentas de verme.  Solo Átropos, con su gran tijera, me infundía un respeto tan grande que opté por no decir nada hasta que alguna de ellas hablara. La luminosidad del lugar era irrisoria y el silencio sepulcral. Parecía que se escondían del mundo y, en realidad, estaban a plena luz pero eran unas verdaderas maestras en pasar inadvertidas. Los rostros los había visto en varias ocasiones, tal vez, en los páramos, o en alguna pequeña ciudad…..no. No fue en ninguno de esos sitios. Fue en mis sueños. En sueños que me asustaron.
Cloto me miró sin sonreir. En la mano derecha había un hilo no muy largo y en su mano izquierda envolvía aquel hilo en movimientos lentos, a manera de circunferencia, mientras que no me quitaba los ojos de encima. Con voz queda, habló: “Llegas temprano. Llegas con frío. Llegas con llagas y preguntas. Mira en tu alma como yo puedo hacerlo y dime en voz alta lo que te trae hasta nosotras.”
“Vengo a pedirles tiempo.”
“No podemos darte lo que no mereces” - dijo Láquesis mientras medía la longitud del hilo de vida que soltaba Cloto. “No mereces lo que podemos darte. ¿Quién eres tú para pedir consuelo de las tres Moiras? No has llegado hasta aquí porque, en el plano terrenal, yaces inconsciente? Somos nosotras las que decidimos si regresas o si te vas de una vez. Y, la verdad, no hay mucho que discutir…creíste ser inmortal y jugaste a ser un dios cuando eres sólo arena. Estás hecho de arena y roca y tus ojos son cristales de tiempo que te otorgamos hace un tiempo. Es hora de que los regreses.”
“Antes de irme tengo una pregunta”
“Habla. Y te responderemos.”
“¿Qué pasa si no quiero morir?”
“Pasa lo que le sucede a todos. Mueren igual. Porque es la acción fundida con el momento, porque el hilo se hace cada vez más delgado y no sirve para ningún propósito, porque es la hora. Si no quieres morir… no hay opción a la elección.  Has cumplido tu ciclo y estás hecho de roca y arena y te han mesclado de manera tal, que eres irreconocible para el ojo no entrenado. Si regresaras a la tierra, morirías nuevamente por las profundas heridas de guerra que llevas. Si en este momento no sientes dolor, es porque estás aquí con nosotras.”
“Pero no quiero morir. No le tengo miedo a la muerte es simplemente que sé que debo hacer muchas cosas más todavía”.
Las tres Moiras se miraron entre ellas solemnemente.  Átropos, la tercera hija, levantó su tijera y puso entre los filos el hilo de vida que colgaba de la mano de Láquesis. “Nadie escapa de su destino” - sentenció. “Tu hora es ésta y tu tiempo ya pasó. Descansa con los demás guerreros en otro plano. Darte cuenta de tu mortalidad en este momento ya no sirve de nada. Párate erguido y muere con la cabeza en alto porque es lo que hemos decidido.”
Lo último que escuché fue un sonido agudo mientras Átropos cortaba el hilo. Cerré los ojos con amargura y maldije a éstas tres brujas griegas que no me dejarían nunca más beber un poco de vino, oler a una nueva mujer, blandir una espada con filo y cortar sueños y cabezas montado en un fino corcel. Después de unos segundos abrí los ojos y lo que me encontré fue una gran sorpresa. Me ví en la caverna pero las tres mujeres ya no estaban. Me agaché al ver algo resplandeciente en el suelo.
Era el hilo.
Y había sido cortado.
Sentí una nube negra abrazarme por la espalda mientras los músculos del cuerpo sufrían un dolor incomprensible y dejé de respirar. Traté de sacar mi espada y al agarrar la empuñadura, se hizo polvo. Caí al suelo sin poder despedirme de nadie. Convulsioné tres veces por falta de aire y escuché la risa profunda, lenta y alejada de Átropos. A los tres días encontraron mi cuerpo. Sabiéndome muerto, el pueblo celebró.

Marvelitas reuníos!

Estimados Marvelitas (los que lo sean): En SBS Special Book Services encontré un buen libro para aquellos que no somos millonarios y que no tendremos las ediciones originales de aquellos números 1 que salieran en la década prodigiosa de los 60´s. Marvel ha compilado en Paperback el denominado "Marvel Firsts 1960´s" en donde vemos por primera vez la aparición de varios de aquellos héroes que ahora pueblan el inconsciente colectivo. Los mejores trabajos de Stan Lee en un sólo tomo. Ojo, los números han sido recoloreados (y han hecho un buen trabajo) pero siempre es bueno dar el dato para aquel "purista"; ojalá DC haga lo mismo en algún momento pero es bueno recalcar que es La Casa de Las Grandes Ideas la que siempre está un paso adelante en lo que a publicación de cómics se refiere. He de recalcar que, fiel a sus ediciones, los americanos no han puesto un prólogo (tan apreciado por los consumidores de habla hispana cuando salen las ediciones de Panini) pero si han incluído las portadas y que no hay, por el momento, una edición en español. No lo dudes, si lo ves, cómpralo de una buena vez. La edición americana se está agotando rápidamente y estos tomos los encuentras en dicha librería en 125 soles.

Estos son los números incluidos en el tomo: (26 en total)

RAWHIDE KID #17 (Rawhide Kid's origin)
AMAZING ADVENTURES #1 (1st Dr. Droom/Dr. Druid)
FANTASTIC FOUR #1
TALES TO ASTONISH #27 (1st Ant-Man story - pre-costume)
TALES TO ASTONISH #51 (1st Wasp solo feature)
TALES TO ASTONISH #70 (1st Silver Age Sub-Mariner solo story)
HULK #1
AMAZING FANTASY #15 (1st Spider-Man)
JOURNEY INTO MYSTERY #83 (1st Thor)
STRANGE TALES #101 (1st Human Torch solo story)
STRANGE TALES #110 (1st Dr Strange)
STRANGE TALES #135 (1st S.H.I.E.L.D.)
TWO-GUN KID #60 (intro of the new Two-Gun Kid)
TALES OF SUSPENSE #39 (1st Iron Man)
TALES OF SUSPENSE #49 (1st Watcher solo)
TALES OF SUSPENSE #59 (1st Silver Age Captain America solo)
SGT. FURY AND HIS HOWLING COMMANDOS #1
AVENGERS #1
X-MEN #1
DAREDEVIL #1
GHOST RIDER #1 (the Western version)
MARVEL SUPER-HEROES #12 (1st Captain Marvel)
MARVEL SUPER-HEROES #19 (1st Ka-Zar solo)
MARVEL SUPER-HEROES #20 (1st Dr. Doom solo)
CAPTAIN SAVAGE #1
SILVER SURFER #1
Excelsior muchachos!

miércoles, 23 de enero de 2013

The Amazing Spider-man 700.

“Toma. Y espera un momento que ya traigo el bote de basura.” – parece decir mi hermano cuando me entrega la revista que acabo de comprar en 35 soles en el mercado peruano. Con un precio de portada de 8 dólares americanos,  The Amazing Spider-man terminó su ciclo en el número 700. El fin de una era que empezó hace 50 años. Y, señores, peor final no podría haber imaginado, y no tanto por lo que sucede con Peter pero sí en cómo sucede. Al terminar de leer lo que para mí sería el título insignia de la Marvel Comics por muchos años me quedé con un mal sabor de boca y esta historia reafirmó lo que vengo diciendo hace varios años: la última buena historia que se escribió del arácnido se hizo a mediados de los 80´s con “La última cacería de Kraven”. Luego de esto, los escritores no supieron que más hacer con uno de mis héroes favoritos de todos los tiempos.
Pero, bueno, ahí está DeMatteis que nos regala una bonita historia antes de poner en varias páginas todas las portadas del arácnido desde el número 1 hasta el 700. Bonita manera de rellenar espacio. Totalmente innecesario cuando las imágenes no son más grandes que tu pulgar y a duras penas puedes verlas.
Quienes moldearon a Spider-man en sus orígenes siguen vivos. Pero no creo que ni Stan, ni Steve, ni Romita Sr.  estén contentos con este último trabajo representativo del título. Lógicamente, como la máquina no puede parar de tener sustanciosas ganancias han elegido el título de “Superior Spider-man” para seguir con los relatos de este nuevo representante del trepamuros.
La nostalgia, ese sentimiento que hace que defiendas lo indefendible, esta vez no funciona. Éste número debe de ser el peor número que he leído (y he leído unos cuantos) en la historia de Spidey y en verdad las únicas ganas reales que me invaden son las ganas de ir a conversar con los autores intelectuales y el editor de tamaña publicación y hacerles conocer que los lectores de la vieja escuela estamos descontentos con la dirección que tomaron para finalizar este título.
Peter  -mi buen amigo- que ganas de darte un abrazo y decirte que tus escritores son unos canallas que dejaron de vivir haciendo lo que les gustaba cuando eran jóvenes y pasaron a hacer lo que deben para vivir como les gusta ahora de viejos (que es una cosa muy diferente oiga usted.)
Ben y Peter – sacúdanse en sus criptas. Dan Slott: estás en mi lista negra indefinidamente.

miércoles, 16 de enero de 2013

Trilogías ligeras para el verano.

Material sólido de los últimos años (para lectores compulsivos con ganas de entretenimiento sano)

Estas trilogías deben de haberse resumido una y otra vez en diferentes blogs (así que no haré ni resumen ni recuento de ellas – ¿para qué malograrles la lectura?), pero para quienes leen poco o casi nada, recomiendo empezar por alguna de estas tres a ver si se enganchan en el mundo de los libros; los encuentras en cualquier librería que se precie y los precios no son demasiado altos ya que se encuentran ahora bajo el formato de “libros de bolsillo” y son inclusive vendidos como trilogías por personaje o autor.
1)      Carlos Ruiz Zafón: Las peripecias de sus protagonistas Daniel Sempere y Fermín nos deleitan con tramas y sub-tramas bien escritas y resoluciones lo bastante creativas como para darle una leída a quién es ahora galardonado en Europa como uno de los mejores escritores contemporáneos. Y es que, Ruiz Zafón crea mitos que se mantienen en el inconsciente colectivo de la gente y parece ser que todavía no quiere romper los moldes de estos entrañables personajes ya que el tercer libro de esta trilogía apunta a un cuarto directamente por lo que esperaremos pacientemente a tenerlo en la biblioteca de casa. España y Francia parecen serlos los lugares ideales para poner a prueba la creatividad de este escritor; los parajes descritos y ciertos lugares se pueden vislumbrar con vida propia.
En este caso,mejor dupla no podía ser creada ya que Daniel representa la inocencia que se va perdiendo conforme avanzan los libros (y su edad) y Fermín representa la experiencia sin dejar de lado lo que une a los dos personajes hasta las últimas consecuencias: la aventura.

2)      Stiegg Larsson: Originalmente había dicho que quería “estirar” las historias de sus personajes hasta llegar a escribir 10 libros con ellos. Sin embargo, la prematura muerte del autor a los 50 años nos dejó solo con tres de éstos (bueno, un cuarto que no terminó de escribir) Dada la popularidad de Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist la película no se hizo esperar y fue un éxito rotundo (tanto la americana como la europea – si pueden, vean la europea primero que es mucho mejor). “La chica del dragón tatuado”, “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina” y “La reina en el palacio de las corrientes de aire” se convierten en clásicos rápidamente y son conocidos como la trilogía “Millenium”. Si te gusta el mundo de los hackers, la prensa, el inconformismo, la rebeldía ante la sociedad y los espías estas novelas son para ti. Las tramas son bastante lineales pero no por eso vas a dejar el libro al lado de tu cama. Seguramente los terminarás llevando a todo sitio hasta terminarlos. Porque, ¿cómo no enamorarse de un personaje como Lisbeth?
3)      Dan Brown: Ya todo se dijo de este autor pero el personaje creado por él (Robert Langdon) es ahora parte del vocabulario de quien ha leído por lo menos un solo libro en toda su vida. Muchos nos acordamos de que hace tan sólo unos pocos años “El código Da Vinci” entró en casi todas las casas y por ahí siempre habían locos que veían complots en cada vuelta de la esquina. Hasta ahora el personaje en cuestión ha sido utilizado en 3 libros: “Ángeles y demonios”, “El código Da Vinci” y “El símbolo perdido”. Debo decir que con el tercero el autor baja un poco no la calidad, sino el factor sorpresa. Sin embargo ésta es otra trilogía a tener en cuenta por el factor “entretenimiento”. Y, sí, estamos de acuerdo: casi nunca una película es tan buena como un libro. En el caso de las trilogías mencionadas ninguna lo es, por lo que recomiendo una pequeña zambullida en cualquiera de estas trilogías en su formato original (el libro). Entretenimiento seguro. Y, de paso, léxico nuevo. Sólo con la lectura señores.

lunes, 7 de enero de 2013

Carta.

Me he presentado con cierta duda y sin frac a tu reunión. Me miras de reojo y lo siento; de arriba abajo y luego dices que estoy como lo esperabas en realidad, no he cambiado un ápice desde que nos vimos por última vez. No dije nada pero un clásico gesto de incomodidad se asomó en mi rostro. Reíste. Dijiste que era un nuevo año como todos los demás y que las resoluciones hechas los años anteriores no te habían servido en nada porque seguías siendo la misma y que siempre esperas que yo de ese primer paso que me falta para decidir qué hacer contigo. Yo sólo te miré una vez más. Y es que, a estas alturas, supuse saber exatamente que acorde tocar para que bailaras. Me di cuenta pronto que era el acorde equivocado y me eché la culpa porque en el fondo sabía que no había buscado lo suficiente en mí para verte en un estado más feliz. Me recordaste que la felicidad solo es absoluta cuando está de paso porque todo lo que es constante termina siendo aburrido y que conociéndome me aburriría más rápido que los demás porque siempre estoy buscando nuevas cosas que aprender.
Me preguntaste por mi colección de recuerdos;  que si seguía coleccionándolos y dándoles vida donde en realidad no existía nada, o inventando historias en artículos que no valía la pena tener. Mi silencio te respondió nuevamente y sonreíste triunfante. ¿No ves? No cambias. No cambias nada. ¿Para qué cambiar? ¿Por qué o por quién? No – dijiste. Eso no va contigo. Tu vas a morir igual que cuando te conocí. Dejándote el pelo ridículamente largo y sin ponerte un terno que vaya con tu edad en vez de esos asquerosos polos que sólo dicen lo infantil que eres. Seguí callado. Supongo que no tienes nada que decir. Claro, lógico, predecible. Si sigues igual. No entiendo cómo puedes escribir un solo libro con diferente tipo de letra y que las páginas no estén correlativamente editadas…y sé que dirás que es muy aburrido leer un libro así pero yo los leo así. Y aún me gusta leerte pero no creas que por mucho tiempo más! No puedes ir por la vida saltando de vereda en vereda, alucinando que cada piedra te habla cuando la tienes en la mano para luego tirarla y ver si se convierte en la realidad que solo tú conoces porque no compartes nada, no sabes compartir, no sabes amar, no sabes dar sólo te limitas a recibir! A quién haces sufrir ahora? Quién te escucha ahora que no estoy y se ríe de tus cada vez más estúpidas bromas? ¿Cuánta gente suspira cada vez que hablas de tus proyectos o sostiene una sonrisa mientras mira para otro lado para que se cambie el tema? ¿Qué libro no escribiste? ¿Qué palabra o jerga inventaste o creíste inventar antes de que se haga popular? ¿Quién cree en ti? ¿Quién te sigue? La vi mirar el suelo y maldecirme una vez más en voz baja. Cuando volvió a verme lloraba. Me dijo que pensó muchas veces en decirme tantas cosas, que este momento no era el adecuado, que la había agarrado desprevenida y que para qué iba a actuar si el momento ya había pasado. Intuí que lo que más rabia le daba era mi silencio.
Luego me miró altiva y me dijo: “Hasta que nos veamos de nuevo.” Le mostré una pequeña sonrisa y ella me la devolvió. “Escríbeme pronto ingrato. A ver si la próxima vez me robas un beso. Hasta eso te tengo que decir. Bueno, chau.” Se dio media vuelta y se desvaneció en un rápido parpadeo.
“Chau Vida. Tengo mucho que vivir y que decirte todavía. Así que quédate por aquí un tiempo más.”  Dije en voz alta (ahora sí). Me dí media vuelta y una nueva melodía surgió en mi guitarra. Perfecto momento para acordarme de tí y lo importante que eres para mí.

Empatía.

Un nuevo inquilino llega a la vecindad y lo primero que hace es colgar su ropa en los tendederos que ha puesto y que dan a mi fachada. Cuand...