miércoles, 3 de octubre de 2012

Rema.

Me senté en ese barco tan mío que poco a poco dejé de sentir frío.
“Dejamos de existir cuando dejamos de pensar.  O de remar.”
La preocupación de no saber qué viene me recorrió el cuerpo porque el barco ahora tenía un tripulante más y las zozobras debían atenuarse de la manera más lógica y prudente posible.  Ella me miraba inquieta pero con una sonrisa y yo le devolví el gesto. Agarré fuerte mis remos, aquellos que nunca se habían roto, y me lanzé al mar. Yo conocía ciertos puntos a los que podíamos llegar y sabía como manejar hasta ese límite pero no me había atrevido a llegar un poco más allá. El miedo de viajar solo – me dije. Pero ahora es el miedo de viajar acompañado y que las cosas no salgan tan bien. Pero ella volteó a mirarme nuevamente y sonrió…ladeando la cabeza hacia adelante un par de veces me dijo: “Vamos... más allá…”. Yo dudé y le dije que no era seguro, que no conocía si el mar subía o bajaba…ella me quedó mirando y cerró lentamente los ojos, como pidiendo aventura. Llegando al límite de mis conocimientos y capacidades dudé un instante…
Y luego me lanzé al mar con ella.
De repente, las olas empezaron a amenazarme con la fuerza intempestiva de aquellas que quieren tumbar y voltear al barco. Yo remaba hacia atrás, con fuerza, para que el impacto no sea tan contundente, pero me di cuenta que me equivocaba ya que, a la medida en que pensaba en que mis energías deberían enfocarse en una retirada rápida, el océano tenía otros planes…llevarme mar adentro.
En un rápido movimiento sentí una mano posarse en mi mano derecha y lentamente levantarla para posarla en el remo derecho. Así tuve mis dos manos en un solo remo. El otro, lo tomó ella. “Ahora con fuerza…hacia adelante” – gritó, mientras reía. La verdad es que poco a poco fue convenciéndome y me dejé llevar y guiar por el camino que ni siquiera ella conocía. Pero ahora eramos dos con la misma fuerza maniobrando  el barco. El agua se metía por los lados pero teníamos suficientes baldes para poder sacarla en caso de emergencia. La verdad no hubo necesidad de aquello. Las olas eran cortadas por proa y popa de nuestro pequeño barco y nuestros brazos y dedos se entumecían ante la fuerza del constante remar pero no debíamos claudicar en ningún momento.
La marea pasó y llegamos a una isla que ninguno de los dos conocía. Al encallar sonreí orgulloso. "A investigar" -dijo. Y echó a correr. Yo necesité un minuto más para poder tomar un poco de aire. Pero creo que mejor destino no podríamos haber tenido.
*Arte por Nicolus12

viernes, 28 de septiembre de 2012

The Beatles en vinilo!

Desde el 12 de Noviembre del 2012 en UK y el 13 en EEUU el catálogo completo de The Beatles saldrá a la venta en estéreo en un BOX SET. Pero esta vez viene de lujo. Saldrá con un libro de 252 páginas con notas de Kevin Howlett (quien produjera el documental The Beatles at the Beeb en 1982), y la edición es en VINILO. Así como lo leen señores. Los títulos incluyen los 12 álbumes de estudio originales de la banda que fueron editados en el Reino Unido, así como la versión de EE.UU. de "Magical Mystery Tour" y "Past Masters, volúmenes uno y dos". Los primeros cuatro álbumes nunca han sido puestos a la venta en Norteamérica en estéreo en vinilo.
Los discos también podrán obtenerse por separado tal como pasara hace más de tres años con las ediciones remasterizadas en CD.  Se espera que la versión MONO, también en vinilo salga en el año 2013.
Vayan ahorrando nostálgicos que la máquina APPLE no para de hacer sangrar nuestros bolsillos. Beatle power,  que le dicen.

martes, 18 de septiembre de 2012

The Road


Well i learned when i was little
To respect the words of men
Who can lie to us when needed
Drag a soul to their own game

But i couldn't go being silent
Many questions my life had
Only one way to be frightened
When The answers wouldn't come

Well the old men and their wisdom
Said you better play it safe
But i Rather build my freedom
Than just walk their roads of fate

I met folks who did remind me
Why the world is such great place
Every friendship made me stronger
Every fight i held my stand

But i soon began to wander
End up lost on my own track
Made my way through rain and thunder
To reach peace as my last act

In the end i searched and found it
i wasn´t that old to know
that the answers were inside me
at the beggining of the road

JcFernández 2011

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Ofo y la montaña rusa

Desarrollé el sentido de la preservación a muy temprana edad. Y esto no porque es un sentido instintivo, de reacción inmediata. Más bien, fue por que, estoy seguro que sin querer, un amigo me salvó la vida cuando tenía, tal vez 12 años. Me explico.
Hasta el principio de los noventa, existió una gran feria en el Perú: “La feria del Hogar”. En ella se traían cada año, a personajes que trataban de hacerse conocidos por estos lares (alguien recuerda a una tal “Shakira Mebarak” en el ¨94) y cantantes y compositores de renombre (el gran Charly García en uno de sus mejores momentos). En esa misma feria, cada año, se traían también juegos de carroussel como lo eran “la montaña rusa” o el siempre apestoso y vomitado “tagadá”. Era demasiado chico como para darme cuenta del real estado de los juegos (adjetivos no me faltan hoy en día) y los peruanos hacíamos colas interminables para poder pasar el día en el “Disney cholo”.
La diversión estaba asegurada; 4 muchachos del barrio de Lince nos subimos al bus y zoom! llegamos de frente a la feria. La noche anterior habíamos planeado la ruta que íbamos a hacer y cuanto tiempo podríamos pasar en la feria antes de que empiece a anochecer como le habíamos prometido a nuestros familiares. Contaba yo con doce años y unas ganas tremendas de no fijarme en mujeres todavía sino de vivir la vida plena de ver en una mano palomitas de maíz con dulce y grageas, en la otra una coca cola y los tickets mal impresos en cartón azul con los que podías adquirir alimentos o entradas a juegos. Tener 25 soles cuando tienes 12 años te hacía dueño del mundo. Y no era muy frecuente así que el valor, en mi sano juicio, se triplicaba.
Siendo el menor del grupo (aunque no el más bajo), era responsabilidad de mi buen amigo “Ofo” de vigilar que no hiciese demasiadas travesuras y tenerme pegado como lapa; claro el era muchísimo mayor que yo en esa época. Él ya contaba con 14 años y yo lo veía como un adulto viejo. “No te despegues, carajo”- me decía, mientras comía de mi canchita –“ya le prometía yo a tu abuela que cuidaría de tí asi que mantente cerca” –me volvía a decir mientras se tomaba grandes sorbos de mi pequeña gaseosa. “Ah y no te olvides de darme plata para subir a los juegos al lado tuyo porque uno nunca sabe que vas a terminar haciendo…hay que estar cerca de ti, como helado Donofrio y para eso tienes que pagar nuestra siguiente parada”.
Y la siguiente parada terminó siendo algo que yo estuve viendo desde que llegamos pero no me atrevía a mencionarlo porque se veía un poco peligroso. “La montaña rusa – explicaba Ofo- es el juego más bacán pero ojalá que dejen entrar a Álvaro porque mide 30 cms. Menos que lo requerido para poder subir. ´Ta mare Álvaro, hubieses traído zancos, la cagas…y tú no te rías mucho Guguies que tu eres dos centímetros más alto, ´ta mare…” Guguies, en efecto, era yo.
Hicimos la cola y llegamos al stand de entrada donde los segundos se hacían interminables. Yo rezaba por dentro, para que no podamos subir por ser demasiado chico (sí, en realidad quería probar que nada me detenía pero me moría de miedo) y, cuando estuvimos cerca del payaso de triplay lupuna de 4mm calidad cdx mal pintado y rasgado sonreí. Me di cuenta que no pasábamos la valla ni Álvaro ni yo. Salvados, bendito sea el señor. Cuando el señor que cuidaba observó a llos más pequeños dijo: “Ni hablar. Esos dos enanos no entran ni a balas”. Ofo volteó a verme disgustado y me dijo “Te queda plata?” Yo dije que no. Igual me revisó los bolsillos y dijo: “Ahí hay carajo, vamosasubir, vamosasubir…” luego volteó con algunas monedas hacia el vigilante y se las entregó en la mano diciendo “Esto queda entre nos dos para que subamos cuatro…”
Yo estaba lívido. El pata lo noto, se rió y dijo “bueno, suban nomás pero es responsabilidad de ustedes si se matan jaajjaa” Yo no lo podía creer. La cagada, a subir nomás porque hay que ser macho carajo, y a la montaña rusa suben los que tienen los zapatos bien puestos. Dicho sea de paso, todo el que usaba mocasines era medio fru frú porque veías regados por los suelos un montón de ellos, ya que se salían cuando los usuarios del juego en cuestión subían a dar unas vueltas en cualquiera de esas monstruosas máquinas en donde la seguridad era en lo último en lo que se pensaba al comprarlos.
Puestos los metales de seguridad hasta la cintura, en donde yo revoloteaba como si me faltaran 30 kilos más para sentirme seguro, se dió el lento ascenso a lo que me parecía era kilómetros de distancia entre tierra firme y las nubes de nuestro Señor. Llegando a la cima, me dí cuenta que el vértigo me empezó a jugar una mala pasada: el cuerpo se me empezó a ir hacia adelante en la cúspide de la montaña y yo no veía que la barra de seguridad me iba a sostener…en una palabra en menos de 3 segundos más iba a caerme a más de 30 metros hacia el riel que tenía en frente para luego, de remate ser aplastado por el mismo tren al que nunca quise subir. De repente un brazo que venía del asiento de atrás me jaló con una fuerza tremenda y riéndose dijo:  “Siéntate mierda, que tu abuela me parte la cara en dos si te mueres aquí….” Jajajaja las risas de todos alrededor. Zoooom! Partió a toda velocidad el bendito tren de la montaña rusa pero yo ya estaba bien sentado y agarrado gracias a la rápida reacción de Ofo. Yo también reí pero de nervios y terror. Ofo, sin más ni menos y como jugando me había salvado la vida.
Bueno, mínimo debía hacer eso porque se comió mi canchita y casi toda mi gaseosa, no?
Nunca te dí las gracias. Así que gracias en dondequiera que estés. Pero no te vuelvas a tomar mi gaseosa.

lunes, 20 de agosto de 2012

Pequeño mundo.

El cuarto era de 6x6; estaba decorado con 3 cosas como máximo: una silla, una mesa y una máquina de escribir. Las hojas las había llevado yo. Me instalé cómodamente para escribir un relato de 200 hojas con prisa. La puerta de salida la había cerrado con llave y no existía ni una sola ventana. Allí sudaría letras por el espacio de seis o siete horas y así poder tener el machote por el que me estaría exprimiendo la cabeza por consejo de mi editorial. No llevé el celular ni existía teléfono alguno así que la guerra había empezado entre el papel en blanco que me miraba desafiante y mis dedos que nunca  tecleaban lo rápido que necesitaba para poder terminar una idea completa.
Di un par de vueltas a la mesa como examinándola y luego jale la silla en un rápido movimiento. Puse los dedos sobre las teclas del medio de mi teclado y, sin pensar, empecé a teclear. Sin darme cuenta y casi sin respirar, había escrito más de una página sobre una tal señora Saunders y los efectos que le producían el alcohol y los cigarrillos ahora que su esposo le había dejado una herencia millonaria; de repente, apareció frente a mí un cuadro cuando levante la cabeza por primera vez para poder relajar los músculos del cuello.
Un cuadro.
 Apareció.
De la nada.
Me pare de la silla y me dirigí hacia él. El cuadro retrataba un edificio en trazos perfectos; reconocí inmediatamente la obra. Piranesi. Sin duda alguna. El cuadro lo reconocí por algún viejo libro que guardaba en mi biblioteca personal. No me interesó de donde había salido. Solo supe que por ahora me haría compañía. Y estuve feliz y asustado al mismo tiempo.
Me senté tranquilo para poder seguir admirando el cuadro y lentamente empecé a teclear lo que mi imaginación dictaba; la señora Saunders había cometido un delito en un edificio igual al del cuadro al ser la asesina de su esposo pero la forma perfecta y macabra en que lo había hecho no dejaría ninguna pista a ser seguida por ningún policía. La vida le sonreía a esta señora. No existiría nadie que pueda resolver el caso porque no existía ninguno. De repente, levanté la cabeza nuevamente y descubrí debajo del cuadro una estantería con las obras completas de Arthur Conan Doyle. Todos los libros estaban correctamente empastados ,firmados por el autor y eran de primera edición:  “Sherlock Holmes” se leía en los lomos.
Fascinado por las apariciones comprendí rápidamente el juego: No estoy solo. Algo, alguien me quiere decir algo. Decidí seguir escribiendo rápidamente. La señora Saunders tenía uno de esos relojes de cuerda y tenía unas gafas pequeñas y redondas….subí nuevamente la mirada y apareció el libro de Lewis Carroll “Alicia en el país de las maravillas”. En primera edición. Firmada por el autor.
…”Si pues…”- me dije- “Original no estoy siendo…”
Me di cuenta que estaba copiando estereotipos, dejándome influenciar demasiado, reciclando viejas historias e imaginando algo nuevo que contar sobre libros ya escritos y leidos hasta el hartazgo. Saqué la hoja, la hice una bola y la tiré contra el suelo. Inmediatamente el cuadro y la estantería que tenía los libros que fueron apareciendo mientras yo escribía se esfumaron.
Reí y cerré los ojos. Visualicé el cuarto como me gustaría que fuese. El color de las paredes, la decoración y hasta el olor. Con los ojos cerrados empecé a teclear dándole vida a una historia singular, que no tendría como protagonista a nadie más que a mí, a mis amigos, a las calles que conozco, al barrio, al puesto de la esquina, a las pequeñas calles miraflorinas y a su silencio. Escribí sobre las noches largas pero abrigadas, sobre los sándwiches que preparaban a media cuadra, sobre algunos desayunos con risas, sobre el frío y una sopa caliente cuando no hay más que comer, sobre mi carro en constante desafío con el kilometraje, sobre el camión de basura que pasa a las 3 de la mañana sin hacer mucho ruido, sobre un par de gatos que aúllan a la luz de la luna y sobre un mundo que se abre día a día sorprendiéndome más y más.
Las hojas volaban y se posicionaban perfectas cuando una terminaba para darle paso a la siguiente. Pronto había escrito más de 200 hojas con las mil cosas que se me ocurrían. Abrí los ojos y mi cuarto era perfecto, era único y original; como lo había soñado desde siempre, con cuadros pintados por amigos y cartas sobre la mesa escritas por la familia, un perro tirado al lado de la nueva chimenea que había aparecido y una foto de ella riendo como cuando éramos más jóvenes.
Tchinnnng! Sonó la máquina de escribir que le había pertenecido a mi abuelo. Había terminado el relato de la noche y me senté a admirar el cuarto antes de sacarle la llave a la puerta y cerrarlo.
Salí y apagué a luz de las cuatro paredes que contaban historias y pensé en cómo me gustaría verlo decorado el día de mañana. Ojalá pueda hacerlo mejor pero definitivamente estaba complacido con el color del día de hoy.
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(Todas las imágenes con Copyright de sus respectivos autores.)

viernes, 10 de agosto de 2012

Feliz 50 años Spidey!!!

Felices 50 años Spidey! Muchas gracias a Steve Ditko, Stan Lee y John Romita Sr. por crear aquellas memorables aventuras en sus primeros 10+ años de vida. Aquellas historias que nos hicieron fantasear de chicos y grandes. Peter, eres un grande y espero que algún día vuelvas a tener un escritor bueno que merezca escribirte tan bien como las historias en los 60´s y 70´s. Hasta entonces seguiré guardando mi muñeco de Spider-man de Mego en un pedestal.

Thwipp!!!!

lunes, 6 de agosto de 2012

To do: check!

To do: Una lista que nunca acaba.
Somos parte de un engranaje social que tiene preparado todos los días una lista de cosas que debemos hacer. ¡Ay de tí si olvidas algo…! Por más que lo quieras, recuerda que alguien te observará y sacará rápidamente alguna conclusión (tal vez certera, tal vez errada) de la persona que eres.
Por eso, al levantarte no dudes de cumplir las obligaciones por la mañana. Tiende la cama y lávate los dientes y la cara sin chistar. Desayuna sin leer el periódico y llega pronto al trabajo. Que el jefe te vea siempre temprano y bien vestido; conviértete en un indicador de éxito andante. Saluda al mundo con aquella sonrisa que tanto practicaste en el espejo y sal a caminar los domingos temprano para realizar aquel ejercicio que tanto necesitas. Sé el camaleón que necesita el mercado.
Artífice de lo incorrecto, príncipe de lo vulgar e incorregible inconformista, siempre dudé ante la certeza de la primera respuesta. ¿Por qué colocarme las medias del mismo color? ¿Por qué el pelo corto en trabajos de saco? ¿Por qué no un poquito de anarquía con fundamento? Y el arma siempre es la misma. La inconformidad y el cuestionamiento ante lo pre establecido. Si funciona para tu carácter bien. Y si no, descubrir cómo hacer que las cosas funcionen a tu propia manera es la manera más sensible y honesta de vivir, siempre y cuando no interrumpas ni le faltes el respeto a nada de lo que los demás crean. Respeta y serás respetado.
La mirada de mis compañeros de trabajo siempre me indicaba lo mismo. Reían conmigo cuando el jefe no estaba presente. Se callaban cuando llegaba la autoridad. Confraternizaban en la sala de almuerzo. Pero veía la preocupación de sus caras al acomodarse las corbatas cuando llegaba a la sala algún tipo con un poco más de autoridad o rango. Siempre me pareció un poco gracioso el sudor que emanaba de algún cuerpo preocupado. Nunca me pareció muy graciosa la sonrisa de quien tiene que reírse ante el chiste del jefe.  
No es hipocresía per se; es también, un poco de miedo, ese miedo que atrae al silencio instantáneo cuando entra aquella figura a la que le debes mostrar respeto. Y como a mí la sonrisa me salía tan natural ante una regla social que nunca estuvo muy bien fundamentada porque, hasta lo que yo se, ese tipo no sabe más que yo entonces…nada. Me reía del silencio. Y el silencio, en algunas instancias, es gracioso. Como cuando te miran mal por no atender en clase. Porque en realidad no te importa lo que estén diciendo. No toca tus fibras ni sentidos el saber que mañana será un buen día porque tu compañía habrá vendido más de la cuenta. No te da alegría porque no es tu visión, así de simple. Así que decidí crear mi propia visión y echarle ganas a algo que me interesa. La música y la lectura es lo mío.
Suficiente sobre mí. Déjame preguntarte, ¿qué es lo que más te gusta hacer? Y cuando nos sorprendes con algo de tu visión? Nunca es tarde para empezar, así que ponte a trabajar y demuéstrate lo bueno que eres en lo que más te gusta. De paso que le callas la boca al mundo y nos sorprendes uno de estos días.
Un libre abrazo a tu conciencia e imaginación.

Empatía.

Un nuevo inquilino llega a la vecindad y lo primero que hace es colgar su ropa en los tendederos que ha puesto y que dan a mi fachada. Cuand...