lunes, 21 de mayo de 2012

Cariño familiar S.A.C.


Se acercaban las navidades y yo hacìa el recuento de regalos en mi cabeza; miraba el inmenso árbol lleno de regalos y trataba de adivinar en cual encontrarìa a mis amados Beatles en cassette o tal vez al muñeco de superhéroe que había pedido…para esto, nos juntábamos todas las navidades alrededor del mejor árbol de todos los tiempos en la casa de mi abuelita y mis padres y tìos tenìan ya servida la mesa mientras nosotros revoloteábamos entre los sillones, riendo, jugando a las escondidas, demasiado eXcitados como para dormir. Y asì, el reloj marcaba las doce y bum! A abrir los regalos.

Luego de hacer trizas los papeles me rodeaban un snorkel, un pijama, calzoncillos, un carrito y un buzo…veìa debajo de los papeles, miraba a mis padres como diciendo ¿! Eso es todo!? Y luego echaba a llorar como un perfecto niño malcriado. Que pasò con mis Beatles, carajo?

Y de repente, con una simple sonrisa y guardando el regalo para el final se acercaba mi tìa. “Espero te guste”. Y no se como, ni de dònde, ni cuando pero yo solo veìa el regalo envuelto en un perfecto papel de spider-man y de repente dejaba de llorar deslumbrado y despegaba despacito cada cinta scotch para no arruinar ni siquiera la envoltura y…ahì estaba.

El regalo perfecto.

La tìa perfecta.

Ante mì se abrìa uno de los regalos que pedìa en esa eXacta edición, carísimo, super difícil de encontrar…ahì estaba. Me lo habían regalado. Y yo miraba a todos y me disculpaba con todos y entonces ella venìa a abrazarme y a decirme pórtate bien la pròXima vez. Carajo. La navidad perfecta acababa de empezar. Con leche caliente, pure de manzana, pavo y con algún superhéroe en figura de acciòn al lado que me acompañarìa todo el verano.

Luego sería mi tìa la que me acompañarìa a través de las pésimas notas del colegio, de mi rompimiento con antiguas novias, y de sus espectaculares consejos que siempre tratè de seguir al pie de la letra; no siempre pude. Pero entendí que el cariño con el que buscaba para todos nosotros el regalo perfecto era una caza, un reto final cada año y en los cumpleaños…. y en fechas no programadas. Como el dìa que lleguè tarde del trabajo después de haber roto con otra chica y me esperaba un libro de spider-man en la cama. Perfectamente envuelto y con una notita como plus.

30 años màs tarde esa misma tìa sigue entrando a mi cuarto, revisando mis libros y cd`s, preguntando que falta en la colección y corrigiendo mis errores de hombre con un suave “carajjjo como no hagas lo que te digo…” Y luego se echa a reir conmigo y me siento querido y protegido siempre mucho, mucho màs que si un superhéroe estuviese al lado mìo tomando chocolate caliente.

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