"Hola. Te traje café. Es bueno para las raíces, no?"
Dante solo abrió los ojos
y, en medio de la noche, musitó:
"Mucho tiempo. Mucho, mucho tiempo. Sí, el café
es bueno. Gracias. Qué haces a estas altas horas fuera de cama? Tu papá lo
sabe?"
"No. Pero es mejor así. Voy a hablar bajito nomás. Es que tengo
preguntas..."
Dante solo lo miró. Se dió cuenta que había desarrollado mucho
estos últimos años pero que se veía bien. Los dientes le habían crecido y se
veían desproporcionadamente grandes con respecto al resto de su cuerpo. Sonrió y
todas las ramas crujieron un poco. El pájaro que habitaba la rama superior
izquierda que estaba tan llena de hojas verdes aleteó pero luego retomó su
posición habitual.
"En el cole hay un niño que piensa que soy bruto. Me dice eso
y otras cosas. Yo lo acusé y la maestra lo reprendió. Nos sentamos separados. No
me cae bien, no es mi amigo. Yo siento que el bruto es él porque a todos les
dice "bruto, bruto". Yo sé que no soy bruto, soy inteligente, hago mis
tareas...pero no salgo mucho a jugar con mis demás compañeros. Es que juegan
cosas que no me gustan." "Son malos tus compañeros?" "No. Pero no les gusta
hablar de las cosas que a mí me gustan."
"Mmmm...y a tí te gusta hablar de las
cosas que a ellos les gustan?"
"No. Es aburrido. Yo hablo de videojuegos, ellos
hablan de cosas del celular. Juegan a las chapadas, no me gustan las chapadas.
Juegan a las escondidas, no me gustan las escondidas. No sé...soy bruto? Creo
que no...."
"No. No eres bruto. Eres diferente. Te interesan cosas diferentes."
"Sí."
"Creo que a todos ellos les gustan los videojuegos. Pero no les gusta
hablar todo el día de los videojuegos, ves? Un rato está bien, pero no siempre
porque hasta a los mismos jugadores les aburre en algún momento y deben
descansar de eso. Creo que podrías probar jugando con ellos un rato a lo que
juegan y luego hablar un rato de videojuegos. Entonces así todos felices. Has
probado eso?"
"No. No me interesa jugar a lo que ellos juegan."
"Entiendo pero
debes hacer ese esfuerzo si quieres jugar con mas personas...tú das un poco de
tu tiempo y ellos hacen lo mismo. Qué haces en los recreos?"
"Dibujo. Pinto.
Diseño personajes para mis videojuegos."
Dante sonrió. Volvieron a crujir las
ramas. "No eres bruto, eres inteligente y estás creciendo. Ves las cosas de
manera diferente porque eres diferente y eso está bien. Creativo, original.
Tratar de ser igual a los demás no es la solución. La solución es tener tiempo
para tí y tiempo para los demás. De esa manera puedes compartir otras ideas con
otros niños y hacer que todos se sientan bien. Tienes que aprender a medir tus
tiempos. Tiempo con ellos en el recreo y tiempo para tí luego. Acuérdate que
todos los niños aprenden a su manera y a su tiempo. Son como pop corn."
"Como
pop corn?"
"Sí. Algunos revientan antes que otros. Todos tienen tiempos
diferentes."
"Ah, sí, entiendo. Yo también soy como un pop corn?"
"Sí....POP!"
Dante, el árbol gigante y el niño empezaron a reír a carcajadas. Una luz dentro
del cuarto se prendió pero luego se apagó rápidamente. El papá vió desde la
ventana que el niño estaba en pijama conversando solo, con voz bajita dentro del
jardín de casa. Observó todo sin que el niño se diera cuenta. Recordó que él
mismo cuando era menor iba a ése lugar a pensar mucho mirando hacia el cielo.
Cuando el niño subió a su cuarto, vió a su papá en las escaleras.
"Papá! Que
susto! Qué haces despierto?"
"Ya sabes... cuidando que estés bien. Quieres un
poco de agua?"
"Sí." Bebió un poco y luego se fue a su cuarto. El papá le dijo:
"Sabes? Cuando era pequeño y tenía muchas preguntas salía al mismo lugar al que
has ido y me echaba en el jardín. Y me sentía bien luego de eso."
El niño volteó
a ver a su papá.
"Sí sabía papá. Dante me lo contó."
El papá se quedó mirándolo
y le dió un abrazo de buenas noches.
"Le voy a pedir a mamá que me haga canchita
por la tarde mañana. Voy a hacerla con ella para ver como revienta el pop corn."
"Muy bien hijito." El papá no sabía quien era Dante ni por qué quería canchita
al siguiente día su hijo pero entendía perfectamente la mirada cómplice y la
sonrisa del niño. A dormir.
Afuera, en el pequeño jardín, Dante (el árbol
gigante) había hecho esta noche un muy buen trabajo.

Me encantó. Lindo diálogo entre padre e hijo.
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